Se avecina una crisis legislativa 

En el Congreso del Estado, quieren aprovechar lo ocurrido en las pasadas elecciones y comienzan a gestarse movimientos al interior de las bancadas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Morena, que buscan desconocer acuerdos y liderazgos para sacar la mejor ventaja posible a la nueva circunstancia política que se tendrá en la administración estatal de plaza Juárez a partir de septiembre.
En el caso particular de Morena y el Partido del Trabajo (PT), parece que la reunión sostenida con el gobernador electo, Julio Menchaca, habría alentado sus “fortalezas” y sin mayor argumento que la mayoría que tienen desde hace 5 años, tratan de encontrar el instrumento legaloide para quedarse con la presidencia los dos años restantes de la LXV legislatura.
El PT tiene su propia agenda movida desde el Grupo Universidad de Gerardo Sosa, y trata de posicionar los espacios que le quedan en el ajedrez político, sabedor de que nada tendrá en el gabinete estatal, al menos no de relevancia como ellos esperaban, por ello quedarse como una fuerza legislativa importante es prioridad por las iniciativas que saben, impulsará el ejecutivo en el primer trimestre de su administración.
Por su parte, Morena sabe que está vez tendrán el ejecutivo de su lado en la eventualidad de una crisis como la ocurrida en septiembre del 2018 por la disputa justamente de la presidencia de la junta de gobierno, así que no ven con malos ojos quedarse con la coordinación y para ellos buscan el acuerdo primero de las fracciones y luego del pleno que estaría de su lado.
En medio de todas estas pretensiones, está el PRI que parecía una fuerza cohesionada donde el liderazgo de Julio Valera marcaba el rumbo de las decisiones y acciones de cada uno de los legisladores, pues entendían que llevaban la voz del gobernador Omar Fayad, sin embargo, más de una y uno parecen escuchar voces que los llevarían incluso a pelear la coordinación legislativa priista.
En los pasillos corre la especie de que Juan De Dios Pontigo y Citlalli Jaramillo, afirman tener los mismos méritos y más que Julio Valera para encabezar la fracción tricolor en el legislativo, e incluso afirman tener mayor habilidad para negociar con los diferentes grupos políticos y tener mayores dividendos, lo que se pone en duda porque ambos han tenido un crecimiento limitado soportado por padrinazgos y no por capacidad propia.
Lo que no se sabe aún, es si el intento de sublevación también lleva la voz de la ex candidata al gobierno del estado tricolor Carolina Viggiano o incluso el aliento de algunas tribus morenistas que buscan desmoronar a la franquicia legislativa tricolor, veremos en que terminan las pretensiones parlamentarias. 


De mi tintero… Poco o nada se ha encontrado en el inicio del proceso de transición del gobierno del estado, solo una intensa búsqueda por parte del grupo del gobernador electo de encontrar todos los negocios del grupo, entiéndase aliados, familiares, amigos y socios del ex gobernador Miguel Osorio…Por cierto, a quien se le acabó el negocio fue a Luis Enrique Morales quien el martes entregará la sección XV del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) a Said Vargas y con ello el riesgo de que sea acusado de disposición ilegal de recursos de los maestros que terminaron enriqueciendo su patrimonio. 

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