1. — Pretenden polarizar y descalificar la participación ciudadana
  2. — Advierte riesgo de confrontación
  3. — Presenta “Decálogo de los Mitos de la República Amorosa”

Al presentar el “Decálogo de los Mitos de la República Amorosa”, el PRI en la Cámara de Diputados manifestó su preocupación por las actitudes de quienes pretenden polarizar y descalificar tanto la participación ciudadana como a las propias instituciones durante el proceso electoral que culminará el próximo primero de julio.

El vicecoordinador parlamentario del Revolucionario Institucional, José Ramón Martel, advirtió que con el ambiente de confrontación, el riesgo es que unos pocos, de mecha corta, prendan una hoguera durante la jornada comicial, pues ya se pronostica que el resultado no será aceptado.

Apuntó que debilitar a las instituciones al anticipar un mal desempeño o falta de honestidad, es una provocación que sólo conllevará a confundir o confrontar a los ciudadanos que de buena fe esperan un cambio democrático y pacífico.

Esta, aclaró el legislador, no es una elección de un solo votante, de un solo hombre que pretende sustituir el esfuerzo de todos los mexicanos, a los que pide que confíen en él y en su palabra de que ganara sin problemas.

En conferencia de prensa José Ramón Martel enumeró el “Decálogo de los Mitos de la República Amorosa”.

Andrés Manuel López Obrador miente cuando descalifica el trabajo del Congreso y la aprobación de la Ley de Atención a Víctimas, la Educación Media Superior obligatoria o lo relativo a los derechos humanos y protección a periodistas, lo que revela que el aspirante presidencial de Morena desconoce lo que es el equilibrio de poderes.

Miente –prosiguió- cuando afirma que el IFE no es garantía, porque los que mueven a dicho instituto no son honestos, expresión con la que López Obrador omite el esfuerzo de los millones de ciudadanos que han participado en procesos electorales y que han sido garantes de la imparcialidad.

El diputado federal dejó en claro que “el IFE es una institución ciudadanizada que nos enorgullece”.

Al continuar con el decálogo de contradicciones, el legislador priista dijo que otra falsedad de AMLO es cuando asegura que él no mandó a nadie a pedir dinero, aunque sólo él sabrá si se benefició del de las ligas de Bejarano o del pase de la charola.

Lo que sí es que cuando gobernó la capital del país, la ciudad ocupó el lugar 32 en materia de transparencia, indicativo de que en su administración hubo corrupción.

López Obrador miente –continuó- cuando alardea que busca la reconciliación nacional para lograr el renacimiento del país, cuando fue evidente su intolerancia cuando descalificó aquella marcha silenciosa por la paz en la que participaron un millón de ciudadanos vestidos de blanco provenientes de distintas regiones del país.

En ese entonces dijo que se trataba sólo de “pirruris”, y aún así Andrés Manuel rechaza ser soberbio, autoritario, mesiánico o corrupto como lo hizo ante el Movimiento por la Paz y la Dignidad.

José Ramón Martel puntualizó que otra mentira de López Obrador es cuando señala que las encuestas se manipulan y solo las suyas valen, aunque no se sepa quién las hace. Pareciera, precisó el vicecoordinador priista, que el perredista tiene la verdad absoluta.

También miente cuando dice que no anticipa conflictos, cuando plantea un diálogo interreligioso entre creyentes y no creyentes, lo que contradice sus convicciones presuntamente juaristas de identidad con el Estado laico.

Martel añadió que AMLO miente cuando dice que acepta el cargo de Presidente porque rechaza la imposición, pero ya eligió a los Camacho, a los Padierna, a los Silva Nieto, a los Bartlett, es decir, que su imposición sí se justifica.

Continuó el decálogo: AMLO falta a la verdad cuando refiere que los medios mienten o están vendidos, con lo que hace evidente su delirio de persecución, y miente cuando asegura que no es partidario de la reelección, cuando se declaró presidente legítimo y cuando se ha mantenido seis años en campaña, en la que ha gastado más de mil millones de pesos sin comprobar su procedencia y con una actitud que hace evidente su proclividad a reelegirse.

Y López Obrador, al igual que todos los dictadores, justifica que no es reelegirse, sino obedecer los llamados divinos que sólo los iluminados reciben y que terminan eternizándose en el poder y así convertirse en dictadores, subrayó el legislador.

Por todo lo anterior, resumió el vicecoordinador legislativo priista, es que existe preocupación de una polarización y que se prendan las hogueras durante el proceso electoral en marcha.

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