Impulsa al equipo en la periferia del diamante, pelotero por herencia y convicción

“La palabra convence, pero el ejemplo arrastra” frase común sobre todo en el ámbito docente y que aplica en el deporte, particularmente en el beisbol y es un hecho en la vida de Víctor Manuel García Salinas, quien siente la pelota caliente en la sangre.

Sus 12 años de edad han estado ligados al rey de los deportes, aunque claro sus recuerdos abarcan desde que tenía cuatro o cinco, pero fue a los nueve cuando decidió integrarse a la práctica del deporte que ha ocupado a sus tíos, primos y su padre, Ángel Alberto García.

Heredero de una amplia tradición beisbolera, Víctor Manuel también juega por convicción, convencido de querer que este deporte acompañe su vida no sólo en una etapa formativa, sino que se convierta en su profesión “quiero llegar a Grandes Ligas” declara con seguridad y solvencia.

De la misma manera afirma estar consciente de que una carrera deportiva de alto nivel implica sacrificios y se dice dispuesto a tenerlos en aras de alcanzar sus sueños, que se plantea por etapas y antes de llegar a la gran carpa le gustaría jugar en Liga Mexicana.

“Me gustaría jugar con los Diablos, llegar a Liga Mexicana y ser reconocido en Hidalgo como un gran beisbolista” asegura con la mirada en alto y agrega para mostrar su conocimiento que le gusta ver jugar a José Luis “Borrego” Sandoval, elemento surgido de las sucursales “pingas”, que jugó para Pitsburg en Grandes Ligas.

En el beisbol profesional de los Estados Unidos su referente es “Josh Beckett es uno de los mejores pitchers, me gusta cómo juega con Boston (Medias Rojas), es mi figura a seguir para ser mejor beisbolista” puntualiza sobre el lanzador texano, quien también se distingue por sus obras altruistas de apoyo al bienestar y salud de los niños.

Si bien una buena parte de su actividad gira en torno al beisbol, los entrenamientos, los juegos de fin de semana, ver juegos de Liga mexicana y Grandes Ligas por televisión y hasta los comentarios en el entorno familiar, Víctor también tiene otros intereses.

Uno de los más importante es la escuela “voy en la Secundaria número siete, la materia que más me gusta es ciencias” reconoce respecto a sus resultados académicos “pues voy más o menos, o sea que no muy bien que digamos, pero tampoco mal”.

A diferencia de muchos niños y jóvenes no le gustan los videojuegos, porque no le gusta estar sentado mucho tiempo, prefiere actividades físicas en el exterior y si no juega beisbol práctica algo de futbol soccer, disciplina a la que hace tres años dejó en segundo término por seguir la pelota caliente.

A veces juega con su primo Uriel, disfruta su infancia, cada día en la escuela y con sus compañeros, sin embargo espera con gusto el fin de semana para jugar, porque en el campo de beisbol es donde mejor se siente, donde incluso despliega su capacidad de liderazgo.

Desde su posición como short stop impulsa al equipo, pega gritos a sus compañeros cuando siente que bajan la guardia y por supuesto trata de mostrarles con el ejemplo de su labor que el triunfo además de deseable se puede alcanzar en cada ocasión.

Su día ideal debe contener convivencia con los amigos con quienes comparte el gusto por el beisbol, un partido competido en el que logre una buena actuación y para culminar una comida en la que pueda disfrutar de una hamburguesa, pizza y una pasta.

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