Sumido en señalamientos de corrupción e irregularidades, el Colegio de Notarios lejos de enderezar y sancionar a quienes lo encabezaron en los últimos 4 años, tuvo un proceso de elección donde confirmó que, se mantiene como una dependencia  más de la administración estatal en turno a la que deberá pagar favores políticos permanentemente.
Su historia reciente nos demuestra que, quienes llegaron a la presidencia lo hicieron bajo el cobijo de quien gobernaba, lo que les permitió cometer excesos, que fueron desde la supuesta venta y tráfico de folios de Guillermo Vega Guasco,  hasta el presunto desvío de casi un millón de pesos de la interina Lidia Patricia Martínez Gómez, cuyos casos  fueron solapados desde las oficinas de Plaza Juárez.
Vega Huaso, llegó cuestionado y precedido de haber cometido un delito, luego de que en estado de ebriedad, sacó una arma y la accionó en varios ocasiones en un restaurante de Mineral de la Reforma, cuando fungió como agente del ministerio público bajo el mando del entonces procurador Omar Fayad Meneses, quien no tuvo más remedio que cesarlo,  pero decidió protegerlo y convertirlo en uno de sus operadores junto a Víctor Fayad.
Reapareció justamente, como presidente de colegio de Notarios en la pasada administración, donde fue reelecto, pero renunció en 2022 tras las continuos escándalos de moches y venta de folios, que no terminaron por investigarse y muchos menos sancionarse y entonces se dio paso al interinato de Patricia Martínez, que tampoco fue mejor, pues dejó la silla en medio de señalamientos de favorecimientos  a proveedores, compras directas, desvíos que terminaron en una acta interna donde se le acusó de negligencia, falta de probidad, daño al patrimonio y aversión, pero nuevamente nada pasó, pues apareció el manto protector ya en el gobierno morenista.
Hoy llega Pedro Luis Noble Monterrubio, el ex priista que bajo el apoyo tricolor,  se convirtió en legislador federal, local y titular de Salud, pero además fue favorecido por la administración del entonces gobernador Miguel Osorio, para trasladar su patente de Atotonilco el Grande a la capital, y también fue señalado de haber realizado procesos poco claros como notario.
Noble Monterrubio, presumió de su amistad y cercanía con el actual mandatario y para demostrar su nueva lealtad renunció públicamente al PRI y desde entonces se auto promovió para diferentes encargos como el de la Procuraduría Estatal, pero esa posición requiere de algo más que buena relación que es la carta de presentación del ex funcionario estatal.
Así que, fue impulsado para llegar a la presidencia del Colegio de Notarios, donde hoy tomó protesta, lo que confirma que la independencia, autonomía y honorabilidad, estará ausente en este ente que seguirá bajo las órdenes de la actual administración, que aparentemente, había anunciado que las cosas cambiarían con los procedimientos en contra de los notarios Iván Téllez Reyes, la revocación de José Alberto Narváez y el cateo a la notaría de Tezontepec de Edén Khadaffy Cornejo Gómez, hijo del delegado de la Secretaría de Gobernación en el estado, Luciano Cornejo, pero hoy la señal fue otra.

De mi tintero…Donde sí hubo cambios de forma y fondo, fue en la Procuraduría estatal, donde su actual titular Francisco Fernández, se  alejó de los focos mediáticos, anuncios en redes y  logró avanzar en las investigaciones y parcialmente resolvió el tema de la localización de un menor sustraído en Pachuca, en otros tiempos primero hubiera sido el post en redes para el lucimiento personal y luego la eficacia…En Tula ya se quejaron los empresarios y representantes de grupos políticos, pues aseguran que,  el subsecretario  de Planeación Cristian Martínez,  volvió a pasar la charola para enfrentar los gastos de auto promoción a la candidatura morenista al gobierno municipal de Tula, la pregunta es su jefe ¿Miguel Tello sabrá y lo consiente?

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