La agrupación musical más representativa de Hidalgo, la Banda Sinfónica del Estado de Hidalgo, celebró su 118 aniversario de actividad cultural con un concierto de gala en el Auditorio Gota de Plata, con una ocupación total, niñas, niños, jóvenes, mujeres y hombres de todas las edades, corearon y hasta bailaron cada acto presentado para culminar aplaudiendo de pie el magno espectáculo que estuvo conformado por piezas musicales acompañadas de bailes regionales, clásicos y hasta modernos.

Con el apoyo de José Olaf Hernández Sánchez, secretario de Cultura de la entidad, esta agrupación que en sus inicios estuvo conformada por hombres, en la actualidad ha abierto sus puertas al talento de mujeres que han enriquecido y fortalecido con su talento las actividades artísticas de la agrupación que ha sido objeto de amplios reconocimientos a nivel nacional.

Bajo la dirección de Marco Antonio Orozco Hernández y con la coordinación de Horacio Hernández; el concierto amenizado en todo momento por la Banda inicio con “Toque de Ángeles”, interpretado por Reyes Ramírez Casasola para dar paso al solista de marimba Miguel Ramírez Casasola quien con “Recuerdos del Circo Renz” encendió los ánimos de los asistentes, mientras que los solistas Yerimi Jesús Luna Ramírez, Wilibaldo Cruz Reyes y Felipe Corona Herrera sorprendieron en escena con la Fantasía para trombones “Blades of Toledo”.

Acto seguido, la Academia de Danza Petipa lucieron bellos atuendos interpretando el vals de la “Bella Durmiente” cediendo el escenario al tenor Jairo Calderón Cruz quien hizo vibrar el auditorio con Nessun Dorma; el sexto acto estuvo a cargo del Colectivo Zero Danza Contemporánea quienes al ritmo de un bolero dejaron boquiabiertos a chicos y grandes.

Con la sublime interpretación de “Brindis” de Ópera traviata, la soprano Tenantzin Cruz Oropeza y el tenor Jairo Calderón Cruz cautivaron a los asistentes quienes también disfrutaron de “Rapsodia en azul” del joven pianista Rodrigo Orozco, para culminar la primera parte del concierto con la interpretación del Ballet Folclórico del Estado de Hidalgo quienes con “Mineros”, recordaron la importancia de esta actividad que marcó la historia del estado.

“Rapsodia Bohemia” a cargo del coro Yeladim fue la pieza que rompió con el intermedio para dar paso a “Dios nunca muere” en donde la Orquesta y Coro de Tulancingo se integraron a la Banda Sinfónica para hacer un solo sonido que deleito los oídos y miradas de los presentes.

“A mi manera” estuvo a cargo de la mesosoprano Nancy Jiménez Doroteo, quien fundió su voz al ritmo de la música que arranco aplausos para sumarse a la interpretación de “La Malagueña” del cantante infantil Oscar Marroquín y dejo el escenario a cargo del cantante juvenil Amín Espinoza de los Monteros García, quien al ritmo de “Como fue” arranco suspiros y elogios.

El acto 16, fue representado por la soprano Tenantzin Cruz Oropeza quien con “Júrame” puso a cantar a la audiencia para dar paso a un silencio total y a la aparición inesperada de entre las butacas del violinista Fernando Badillo quien deleito con un popurri de los 80`s.

No podían faltar “El Hidalguense”, canción en voz del tenor Fausto Villagrán, el “Huapango” interpretado por el Ballet folclórico de Pachuca y “México lindo y querido” la cual fue coreada por el público y enmarcada por la mesosoprano Santa María Vergara.

El concierto finalizó con “Viva México” en donde Santa María Vergara, Tenantzin Cruz Oropeza, Jairo Calderón Cruz y Fausto Vallejo cantaron a todo pulmón poniendo de pie a todo el auditorio, reconociendo y homenajeando  así el trabajo y entrega de la Banda Sinfónica del Estado, quien marca toda una historia en la vida musical de Hidalgo.

Con este concierto, la Banda Sinfónica proyecta con orgullo sus 118 años de aportes a la sociedad hidalguense, pues sin interrupciones ha realizado presentaciones en salas de concierto y plazas públicas de los 84 municipios del estado, lugares donde se ve concretada la diversidad de manifestaciones musicales orientadas hacia todos los públicos.

Esta agrupación fue creada en 1901 por iniciativa del gobernador Pedro L. Rodríguez, quien ordenó al teniente coronel Adolfo Garza, jefe del cuerpo rural, la organización de la banda al connotado músico zacatecano Candelario Rivas. La idea que entonces persiguieron las autoridades de la ciudad fue la de dotar a nuestro estado de una agrupación sinfónica de carácter permanente, a fin de acrecentar la cultura artística de la población, para fomentar la identidad musical, a través de un claro signo de independencia cultural.

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