En el marco del Día Internacional de la Fibromialgia y del Síndrome de la Fatiga Crónica, que se conmemora este 12 de mayo,  especialistas del ISSSTE  señalaron que,  el Síndrome de fatiga crónica, es una enfermedad grave y se caracteriza por el cansancio o agotamiento fuerte prolongado que no se alivia con el descanso, mientras que la Fibromialgia se entiende como un síndrome crónico en donde la persona presenta dolor prolongado, se propaga por todo el cuerpo y este casi siempre se relaciona con la fatiga, problemas de sueño, dolores de cabeza, depresión, ansiedad, sensibilidad en articulaciones, músculos, tendones y tejidos blandos, las cuales son enfermedades en donde la mujer es más propensa de padecerlas.

En el caso de la Fibromialgia, se desconoce la causa en sí, aunque existen factores que pueden desencadenar este síndrome como son traumas físicos o emocionales, por la presentación de infecciones o virus, este es más frecuente en mujeres entre 20 y 50 años.

Presentando como principales síntomas, dolor en el cuello, hombros, tórax, región lumbar, caderas, espinillas, codos y rodillas, el cual puede empeorar por episodios de ansiedad y estrés, provocando problemas de memoria o pensamiento.

Dicho síndrome se puede tratar con fisioterapia, actividad física, antidepresivos o relajantes musculares, terapia conductual y técnicas para aliviar el estrés.

Los síntomas de fatiga crónica son problemas para dormir, malestar o fatiga, dificultad para concentrarse, dolor y mareo, estos se presentan de manera impredecible en personas de entre 40 y 60 años de edad, siendo las principales afectadas las mujeres adultas que los hombres. Se desconoce la causa que origina dicho síndrome, pero este se puede curar de entre 6 meses a 12 meses, o bien, se puede controlar.

El tratamiento para el síndrome de fatiga crónica, se realiza por medio de técnicas de sueño, una alimentación saludable, terapia cognitiva conductual, técnicas de relajación muscular, hipnosis,  algunos medicamentos como analgésicos, y antidepresivo, siendo el peor panorama para el paciente la invalidez que no permita al paciente salir de su cama.

En caso de presentar síntomas, se recomienda a la derechohabiencia asistir a su unidad de salud más cercana para que un especialista realice el tratamiento correspondiente.

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